Pertenecer en la sociedad actual cuesta caro

Hay cosas que la clase media no está dispuesta a resignar. Son servicios como el celular, Internet, el cable, la prepaga, el colegio privado y algunos otros.
Hay determinados servicios que muchas familias argentinas no se resignan a perder pese al golpe que la inflación descarga en sus bolsillos.
Son servicios que, para ellos, ya entraron en la categoría de necesidades básicas instaladas: forman parte del “modo de vivir” de la clase media.
La primera es la conectividad, una herramienta de inclusión que hoy se considera imprescindible y que brindan los celulares, el acceso a internet y la TV por cable.
En esa lista, además, tienen su lugar la educación privada de los chicos; la medicina privada; el gimnasio.
El top five se corona con las vacaciones, que tampoco se negocian, aunque los recursos alcancen sólo para una escapada de 4 ó 7 días.
La inflación no da tregua. Para este año el Gobierno calcula un 9% (el año pasado fue 11%) pero las consultoras aseguran que pasará el 20% (en 2010 llegó al 25%).
Lo que hacen
¿Qué se hace entonces para mantener esos servicios?
Algunas de las tácticas más utilizadas son: pasarse a un plan más económico o a una empresa que mejore la oferta; contratar “combos” para abaratar costos (por ejemplo telefonía, internet y TV por cable) y “flotas” de móviles para llamar gratis a familiares y amigos; pagar por adelantado los aranceles de la escuela para congelar las cuotas y sortear futuros incrementos.
“El nivel socioeconómico medio pelea por mantenerse en ese estrato: dejar de ser clase media afectaría su identidad. Si estos servicios suben y se escapan de los presupuestos, la gente sale a buscar estrategias para no perderlos”, explica Mariela Mociulsky, directora de la consultora Trendsity.
“A pesar de la inflación, la conectividad nunca bajó: según nuestras mediciones hoy el 71% de la clase media tiene al menos 1 celular.
Y su gasto creció un 10% en 12 meses.
La penetración de TV por cable creció un 7% en los hogares: llega al 78%.
Y también se incrementaron las conexiones de internet de banda ancha: en diciembre 2010 fue un 18% superior a diciembre 2009 y está presente en el 52% de los hogares”, detalla Fernando Comendeiro, de Kantar Worldpanel.
Con el turismo pasa algo similar: en el último año creció más del 50%, según la consultora CCR.
“El 54% de los encuestados asegura que se va de vacaciones ‘sí o sí’. Y 8 de cada 10 eligen destinos del interior del país”, informa Fidel La Riva, de Mindshare, en relación a un trabajo de la consultora.
“Ya no son quincenales o mensuales: no tan planificadas como antes, la gente igual se da el gusto una semana o un fin de semana largo”, dice Comendeiro.
El cuidado del cuerpo también es una tendencia en alza de los últimos años: se ve en gimnasios llenos (muchos pagan por adelantado para evitar subas) y en el boom de prácticas vinculadas con el bienestar como yoga y pilates.
En cuanto a la escuela y a las prepagas, los especialistas coinciden en que tienen un fuerte peso histórico en el estrato medio argentino, en comparación con otros países de la región.
“Cambian a sus hijos a una privada más accesible, pero no a una estatal. Hay un prejuicio fuerte sobre los paros, el nivel de enseñanza, la marginalidad y la violencia. Y tampoco tienen el hábito de ir a un hospital público”, señala Mociulsky.
A todo esto, Guillermo Oliveto, titular de la consultora W se pregunta: “¿Por qué hablar hoy de restricciones? A nadie le gusta que suban los precios –concede– pero la clase media tiene elementos para sostener estas necesidades. Mantienen la vocación compradora de los ‘90 y, a su vez, la cautela de la crisis de 2002 para elegir qué, cómo, cuánto y dónde comprar. Hoy usan esa gran sabiduría”.
TESTIMONIO
“Ya no compro sin descuento”  (Luciano Thieberger)
“Nunca compro sin descuento; si se me pasa el día o no puedo ir, lo dejo para la semana siguiente”, dice Marta Picchio (41), casada, mamá de tres hijos de 5 a 10 años. En su casa de San Isidro este hábito ya se transformó en una norma.
A las compras del supermercado, los útiles escolares, la ropa y el calzado, los regalos de cumpleaños y hasta los pasajes en avión, ahora se sumaron las cenas en medio de la semana.
“Los jueves salimos a comer afuera porque aprovechamos un 50 por ciento de descuento. Antes lo hacíamos los fines de semana”, cuenta entusiasmada, al momento de los postres, saboreando un volcán de chocolate en Mesón Urbano, en el bajo de San Isidro, mientras los chicos se animan a la mousse de maracuyá. Pagaron con la tarjeta 365.
Marta –que fabrica acolchados con una socia- es una consumidora entrenada: usa las tarjetas de crédito de tres bancos líderes y también las que ofrecen sus diarios.
Con semejante abanico de posibilidades arma y sigue a rajatabla su propia agenda de descuentos.
Fuente:clarín.com
Hay cosas que la clase media no está dispuesta a resignar. Son servicios como el celular, Internet, el cable, la prepaga, el colegio privado y algunos otros.Hay determinados servicios que muchas familias argentinas no se resignan a perder pese al golpe que la inflación descarga en sus bolsillos. Son servicios que, para ellos, ya entraron en la categoría de necesidades básicas instaladas: forman parte del “modo de vivir” de la clase media. La primera es la conectividad, una herramienta de inclusión que hoy se considera imprescindible y que brindan los celulares, el acceso a internet y la TV por cable. En esa lista, además, tienen su lugar la educación privada de los chicos; la medicina privada; el gimnasio. El top five se corona con las vacaciones, que tampoco se negocian, aunque los recursos alcancen sólo para una escapada de 4 ó 7 días.La inflación no da tregua. Para este año el Gobierno calcula un 9% (el año pasado fue 11%) pero las consultoras aseguran que pasará el 20% (en 2010 llegó al 25%).Lo que hacen¿Qué se hace entonces para mantener esos servicios? Algunas de las tácticas más utilizadas son: pasarse a un plan más económico o a una empresa que mejore la oferta; contratar “combos” para abaratar costos (por ejemplo telefonía, internet y TV por cable) y “flotas” de móviles para llamar gratis a familiares y amigos; pagar por adelantado los aranceles de la escuela para congelar las cuotas y sortear futuros incrementos.“El nivel socioeconómico medio pelea por mantenerse en ese estrato: dejar de ser clase media afectaría su identidad. Si estos servicios suben y se escapan de los presupuestos, la gente sale a buscar estrategias para no perderlos”, explica Mariela Mociulsky, directora de la consultora Trendsity.“A pesar de la inflación, la conectividad nunca bajó: según nuestras mediciones hoy el 71% de la clase media tiene al menos 1 celular. Y su gasto creció un 10% en 12 meses. La penetración de TV por cable creció un 7% en los hogares: llega al 78%. Y también se incrementaron las conexiones de internet de banda ancha: en diciembre 2010 fue un 18% superior a diciembre 2009 y está presente en el 52% de los hogares”, detalla Fernando Comendeiro, de Kantar Worldpanel. Con el turismo pasa algo similar: en el último año creció más del 50%, según la consultora CCR.“El 54% de los encuestados asegura que se va de vacaciones ‘sí o sí’. Y 8 de cada 10 eligen destinos del interior del país”, informa Fidel La Riva, de Mindshare, en relación a un trabajo de la consultora.“Ya no son quincenales o mensuales: no tan planificadas como antes, la gente igual se da el gusto una semana o un fin de semana largo”, dice Comendeiro.El cuidado del cuerpo también es una tendencia en alza de los últimos años: se ve en gimnasios llenos (muchos pagan por adelantado para evitar subas) y en el boom de prácticas vinculadas con el bienestar como yoga y pilates. En cuanto a la escuela y a las prepagas, los especialistas coinciden en que tienen un fuerte peso histórico en el estrato medio argentino, en comparación con otros países de la región. “Cambian a sus hijos a una privada más accesible, pero no a una estatal. Hay un prejuicio fuerte sobre los paros, el nivel de enseñanza, la marginalidad y la violencia. Y tampoco tienen el hábito de ir a un hospital público”, señala Mociulsky.A todo esto, Guillermo Oliveto, titular de la consultora W se pregunta: “¿Por qué hablar hoy de restricciones? A nadie le gusta que suban los precios –concede– pero la clase media tiene elementos para sostener estas necesidades. Mantienen la vocación compradora de los ‘90 y, a su vez, la cautela de la crisis de 2002 para elegir qué, cómo, cuánto y dónde comprar. Hoy usan esa gran sabiduría”.TESTIMONIO“Ya no compro sin descuento”  (Luciano Thieberger)“Nunca compro sin descuento; si se me pasa el día o no puedo ir, lo dejo para la semana siguiente”, dice Marta Picchio (41), casada, mamá de tres hijos de 5 a 10 años. En su casa de San Isidro este hábito ya se transformó en una norma.A las compras del supermercado, los útiles escolares, la ropa y el calzado, los regalos de cumpleaños y hasta los pasajes en avión, ahora se sumaron las cenas en medio de la semana. “Los jueves salimos a comer afuera porque aprovechamos un 50 por ciento de descuento. Antes lo hacíamos los fines de semana”, cuenta entusiasmada, al momento de los postres, saboreando un volcán de chocolate en Mesón Urbano, en el bajo de San Isidro, mientras los chicos se animan a la mousse de maracuyá. Pagaron con la tarjeta 365.Marta –que fabrica acolchados con una socia- es una consumidora entrenada: usa las tarjetas de crédito de tres bancos líderes y también las que ofrecen sus diarios. Con semejante abanico de posibilidades arma y sigue a rajatabla su propia agenda de descuentos.Fuente:clarín.com

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Te puede interesar

EntreFilete Noticias