Wada Nara. Nota completa Revista GENTE

w1Veintidós veintidós en Milán. Exhala un “¡Qué semana! Charlemos ahora, que ya todos duermen” , mientras apaga las luces del penthouse Icardi, en pleno San Ciro. En poco más de setenta y dos horas, Wanda Nara (29) recibió: una camioneta Ranger de siete cuerpos, el elogio de la maestra de sus hijos –“que me hizo llorar frente a treinta personas”– , la invitación V.I.P. al desfile del alemán Philippe Plein, otra propuesta de regreso a Bailando, links con de-claraciones de cierta nana furiosa y una multa “injusta, denigrante e inaudita” por 50.000 mil dólares (al cambio del 22 de febrero, 2.287.500 pesos), de parte de Maxi López (31), por una recopilación de infracciones al “bozal legal”. –¿Realmente te sorprendió la sanción millonaria? –Cuando mi ex y yo nos divorciamos, en el intento de hacerlo en forma pacífica, decidimos contratar aboga-dos de la misma familia (Beccar Varela). Hasta que un día recibí, de parte de su letrado, la intención de un “bozal legal”. Entonces el mío me incitó a firmarlo. Días después le consulté a mi amiga Ana Rosenfeld sobre lo que había hecho, y me retó: “¡Estás loca!” Ahí me di cuenta de que no sólo debía cambiar de aboga-do, sino también comenzar a velar por mis intereses y los de mis chiquitos. Siempre creí que el bozal que acepté se refería a revelar intimidades del matrimonio, y no a la prohibición de publicar fotografías de mis propios hijos. ¿Pero sabés qué es lo más lastimoso? Que quien falló a su favor es el mismo juez (Carlo Ruiz, de El Tribunal de Familia Nº 5 de San Isidro) que trata los dieciséis meses de demora en el pago de cuota alimentaria (N.d.R.: hoy superaría los 200 mil euros). –¿Por qué él sí puede exhibirlos mediáticamente?Captura de pantalla 2016-03-07 a las 9.22.04 a.m. –Porque nunca se lo impedí. De hecho, durante sus últimas vacaciones mi ex y su novia (la sueca Daniela Christiansson), publicaron fotos con mis hijos y no tuve problemas. (N.del R.: en las últimas horas, Wanda y Daniela mantuvieron un match en las redes sociales. La modelo nórdica la llamó “mentirosa” , y Nara arremetió:“mentiras son las que te cuenta tu novio... ¡Me tenés envidia! Querés todo lo que tengo yo” ). ¿Pero si los veo felices, qué puede importarme? En 2013 le pidió a Susana Giménez una terrible suma en dólares por presentar a los nenes en su living, pero hoy es reservado… ¡si se trata de mí, claro! –Por otro lado, ¿qué aduce López ante el reclamo de manutención? –Que no tiene plata… ¿Podés creer? Y lo dice mientras trae desde Turín a los chicos en su Ferrari, que cambia todos los años. Cuando escuché esa frase decidí no volver a tener ningún tipo de diálogo con él. Es real-mente triste tener que poner abogados para defender a los nenes de su propio padre. Hasta llegué a proponerle que pague las cuotas del colegio, pero no por un tema económico, sino para que el día de mañana, con los recibos en mano, pudiera decirles a sus hijos:“Al menos yo fui responsable de la educación que tienen hoy” . Pero ni eso lo convence. –Captura de pantalla 2016-03-07 a las 9.21.53 a.m.¿Qué otras deudas te dejó? –Estoy saldando las cuotas finales de unos proyectos inmobiliarios que teníamos juntos. Y la casa en la que vivíamos la mantengo yo. Los vecinos me llamaban alarmados: “¡Wanda, la pileta está llena de moho, estamos preocupados por el dengue!” . Todo se venía abajo. Fue Mauro (Icardi, 23) quien tuvo que arreglar el techo del cuarto de los chicos. –¿Aún tiene cosas tuyas? –Después de seis años de matrimonio, y una carrera que dejé por eso, no me llevé ni un televisor. Tiempo después, mis hijos reclamaban sus juguetes y tuve que suplicarle a mi ex para que se los devol-viese. Mandó un camión de mudanza, y los colombianos que lo manejaban me decían: “Esta caja está autorizada, ésta no” . La orden era clara:“Sólo los juguetes”. Yo veía mis planchitas, mis perfumes, todas mis cosas personales embaladas, pero no podía tocarlas. Mientras Mauro firmaba un cheque por los siete mil euros que costó el flete, mis hijos lloraban de la emoción y yo de la impotencia. –¿Cediste hasta tu Ferrari?w2 –Jamás la recuperé. El la declaró robada. Yo pagaba el seguro y la denuncia no figura en ningún lado. La justicia italiana sigue investigando el tema. –¿Qué hay detrás de tanto ensañamiento? –¡Ego herido! Yo creo que tras esta obsesión hay envidia, por lo más difícil de conseguir: la felicidad; y mucho celo, sentimental y profesional. Pero nada que un buen psicólogo no pueda solucionar. Captura de pantalla 2016-03-07 a las 9.22.12 a.m.–¿Seguirá enamorado? –(Se ríe) No lo sé. El día que tomé la decisión de poner fin al matrimonio (2013) él la aceptó… pero que haya sido Mauro la persona que elegí para vol-ver a ser feliz, lo habrá llenado de odio. –¿Porque se llevó a su mujer o cotiza mejor? –El sabe muy bien que a su mujer no“se la llevaron” ; tal vez ya estaba sola desde mucho antes. Pero supo aprovechar la bola mediática y el debate moral para ponerse el traje de víctima. No me importan los prejuicios ajenos; la historia es más larga y no se conoce. De lo que sí estoy segura es que él sí hubiese aceptado a cualquier otro hombre. –Me decías que cortaste todo tipo de diálogo… –Sí. Por respeto a mi marido y porque era imposible mantener un diálogo sin agresiones. Pasé un embarazo difícil (de Francesca) por los nervios y las amarguras de sus insultos. Hoy quien recibe a los chicos cuando él los trae es Mauro. –¿Con él sí tiene contacto? –Mauro jamás le negaría un “buen día” . No por nada con 22 años logró la capitanía del Inter: tiene conducta, es respetuoso y un gran ejemplo de padre, marido y amigo. ¿Te acordás aquella vez que mi ex le negó el saludo en la cancha? Horas antes habíamos estado compartiendo la mesa en el cumple de Valentino, y Mauro hasta bajó con él en ascensor para despedirlo. Pero darle vuelta la cara en pleno estadio le era más negocio. Fue raro para todos, incluso para mis hijos que frente al televisor me preguntaron amargados: “¿Por qué hizo eso?”. –¿Cuál fue la última respuesta incómoda que tu-viste que darles a tus hijos? –Valentino, triste y enojado, me preguntó: “¿Te parece bien que mi papá no haya venido a mi cum-pleaños?” . Mauro le había cumplido el sueño de su vida, según él, de festejarlo en el mismísimo estadio de San Ciro. Le dije: “Lo mejor es que lo llames y le preguntes” . Pero él, que ya había chequeado en Internet que ese fin de semana no había habido partido ni entrenamiento, me respondió: “No, ya no quiero escuchar más sus mentiras”. –¿Está al tanto del nuevo conflicto? –En el colegio les exigen Ipad, y Valen ya sabe usar el buscador. Escribe el nombre de su papá y lee todo lo que se publica. Se enoja bastante. Ultimamente está poniendo excusas para no ir con él. Hace poco me llamaron del colegio para decirme que no podían convencerlo de subir al auto de su padre. Nosotros, que estábamos festejando el cumpleaños de Mauro en un barco con su familia recién llegada de sorpresa, dejamos todo para ir a casa con él. –Retomando el tema, ¿tenés el dinero para hacer frente a la multa? –La multa no me preocupa, y mucho menos si es en pesos. Me duele el disparate. No creo que mi ex necesite la plata de la madre que mantiene a sus hijos, ni que se haya sentido tan afectado sentimentalmente por haber visto las fotos... –Tengo entendido que lograste un acuerdo magistral en la negociación de la continuidad de Mau-ro en Inter de Milán. ¿Le cobrás sueldo o comisión? –(Se ríe) El presidente del club me tiene miedo. Ya le dijo: “Prefiero sentarme frente a tres Mino Raiola (representante de Zlatan Ibrahimobic) que con tu mujer. ¡No he visto cosa igual!”. Renovamos un año más por cuatro veces más de lo que le ofrecieron en la primera negociación. Pero, no. No le cobro. También soy dueña de su imagen. Hicimos juntos una sociedad para comercializarla. Y como somos familia, todo lo que entra va al pozo común. –Así gastás con menos culpa… ¿Te reta? –En absoluto. Mauro cree que es lo justo. Trabaja-mos a la par por su carrera. –Y así evita que aterrices en Bailando… –(Se ríe) Por lo único que hubiese aceptado alguna propuesta laboral de Buenos Aires es por mi necesidad de generar, de mantener mi cabeza activa. ¡En ese plano sí que soy más que ambiciosa! Fue por eso que Mauro me ofreció trabajo. Un día me sentó y me dijo: “Estás haciendo mucho por la familia y por mi felicidad. ¿Qué puedo hacer por vos?” . Hoy me levanto 6:30, después de alistar a los chicos para el colegio, voy a mi escritorio, atiendo teléfonos, mando mails, estoy en acción constante: “¡Hay que agendar tal o cual producción! ¡Uh, no me llegaron los botines para las fotos!”. Ya no podría volver a Bailando, es demasiado desgaste físico y emocional. Y hoy elijo tener la cabeza limpia para los negocios familia-res y no para la boludez de una pelea mediática. Además, Mauro es celoso de mi atención y no le gustaría que lo descuidase... –¿Cuál fue el último gesto que te conmovió? –Mi marido nos conmueve todos los días. Piensa el día entero en nosotros. Cuando nos casamos vivimos en lo que fue su casa de soltero, pero antes de mudarnos a este departamento se obsesionó con vivir en una casa que era un desastre, pero tenía una canchita de fútbol. Me decía:“¡Dale!... Los chicos van a disfrutarla tanto”.Cada vez que pasamos por ahí, mis hijos le agradecen los días en ese lugar –¿Y en plan más romántico? –El finde de San Valentín, Mauro jugaba contra la Fiorentina. Entonces aproveché para llevar a los chicos a esquiar. A la madrugada recibí su llamada: “Esperame, llego en 20” . Después del partido contrató a un chofer sólo para estar con nosotros. Desayunamos juntos, jugamos todo el día y me dio una carta con la promesa de la Ranger de siete cuerpos que recibí en tiempo record... ¡No sé cómo lo logra! –A los 23, ya padre por cuatro…¿No te reclama más intimidad? –En nuestro caso es al revés: si peleamos es por-que soy yo la que reclama planes de pareja. Muchas veces me pongo celosa…“Bueno, ya está, dejá a la gordita en la cuna y vamos a la cama” . Entonces pienso:“Qué egoísta soy”. El no puede ni dormir la siesta con su mujer, porque estoy a las corridas con el colegio, fútbol… y hasta lo he visto limpiar el vómito de mis hijos. El puede estar retrasado, pero no sale de casa si no les da un beso a cada uno. Y al llegar de un partido, antes de entrar a mi cuarto, chequea si todos están bien. Es tan dedicado, amo-roso y respetuoso, que quisiera que el día de maña-na, mis hijos lo imiten. Todavía hay gente buena, y estoy segura de que la vida las recompensa. Seguimos claros modelos: mamá es buena gente, Zaira es buena gente, la familia de Mauro es formidable... –¿Y tu papá (Andrés Nara)?¿Por qué lo salteaste? –Estoy desilusionada con él. Como mamá, a mis hijos puedo decirles qué está bien y qué está mal…A mis padres no. Y también como mamá, sería in-capaz de generar dolor a mi familia... Cuando un padre lo hace, desilusiona. –¿Porque rehízo su vida? Vos también tuviste ese derecho y hoy sos más feliz. –¡Claro! Es imperdonable no intentar ser feliz. Yo no me refiero a eso. Hablo de situaciones íntimas que los medios no conocen ni conocerán. –Y entre tanto y para colmo, en las últimas horas, Analía Alvarado,una nana… –¿Nana? No tengo niñeras. Mauro las detesta. Es tan a la antigua que jamás aceptaría que alguien más críe a un hijo suyo. Es por eso que no vamos a bailar… ¡El plan más loco es “cine y pizzería”, algún viernes... y con los chicos! –Pero alguien reclama un pago por sus servicios. –¡Ah! (ironiza) Es una señora que mi ex y yo probamos una vez para limpieza. La trajimos a Italia por un período de tres meses, donde compartía tareas con más personal. Cuando, ya separados, él viajó a la Argentina para vacacionar con los chicos, yo, obsesiva como siempre, la mandé a inspeccionar en qué condiciones estaba el departamento de Puerto Madero en donde vivirían: que controlase balcones, ventanas, que no existiesen peligros. Ahí sí hizo de niñera, porque como me dijo una vez:“Si yo no voy, tus hijos quedan solos” . Trabajó un mes, con la supuesta promesa de regresar a Europa. Y se ve que le gustó no tener que limpiar, porque un día me anunció que se quedaba en Buenos Aires. Le can-celé el tiempo de trabajo conmigo y hasta conservo los recibos. De lo que haya pasado luego no pue-do hacerme cargo. Ya tiene mi demanda por injurias, y todo reclamo deberá hacerlo ante la Justicia. Mmm… Percibo tanto ensañamiento que hasta llego a pensar que todavía siga “trabajando” para él. –¿Crees en la Justicia? –Aunque muchas veces sea impiadosa con las mamás, todavía creo: en la justicia de los jueces y, por sobre todo, en la divina. Siempre le digo a Mauro:“Estamos donde estamos porque así lo merecemos”.Y me quedo con la frase de mi contador:“Nadie se va de esta vida sin saldar todas las cuentas”.

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