El Hacker Camus, quien extorsionó a la nieta de Susana Giménez, está detenido por abuso de menores

Emmanuel Carlos Ioselli, de 24 años, más conocido como Camus Hacker, fue detenido este lunes junto a Gastón Rubén Favale, de 42, acusados de formar parte de una organización criminal que captaba chicas en las redes sociales, especialmente a través de Instagram, para luego –con la excusa de supuestos castings de modelaje– terminar haciendo fotos de tinte pornográfico que más tarde vendían en internet. Según cuatro denunciantes, todas menores de edad al momento de los hechos y cuyos nombres Infobae protege, durante las sesiones existieron abusos y al menos una de ellas fue violada. En enero pasado Ioselli y Favale estuvieron involucrados en el intento de extorsión a la conductora televisiva Susana Giménez, que fue amenazada con la difusión de un video íntimo de su nieta, Lucía Celasco (24), junto al ex novio de esta, el empresario gastronómico Joaquín Rozas (30). El material nunca se dio a conocer, pero habría sido obtenido tras vulnerarse el iCloud (backup de los datos del teléfono celular y los equipos electrónicos) de Rozas.

Hoy, el juez federal Sergio Torres ordenó la detención de Ioselli y Favale tras una investigación de varios meses en la que se intervinieron teléfonos, se recolectaron testimonios y se siguió de cerca a los dos acusados. Cada uno tenía roles diferentes y bien definidos dentro de la organización acusada del abuso de chicas menores de edad y venta de material pornográfico.

Durante esta madrugada se desplegó el operativo a cargo de la Policía Federal en el que se lograron las dos detenciones y que incluyó distintos allanamientos, entre ellos, el de los domicilios particulares de Favale, en El Palomar, y de Ioselli, en Campana. También se allanó el hotel alojamiento "Los Lirios", de Villa del Parque. Según consta en las denuncias, este último sería el lugar donde se organizaban las supuestas "sesiones de modelaje" que luego derivaron en abusos. Según la investigación, a cargo de Torres e impulsada por la fiscal Alejandra Mángano junto a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, Ioselli habría sido el encargado de la "identificación y captación" de las jóvenes. Lo hacía a través de redes sociales y la selección no era al azar.

Buscaba un perfil específico: la mayoría de las involucradas son menores de edad que provienen de familias desarticuladas, hogares disfuncionales y con distintos tipos de carencias. Estas características hacían de ellas un blanco fácil y maleable a los fines de la organización, que tenía como objetivo último la explotación sexual de sus víctimas. Una vez contactadas las adolescentes entraba en acción Favale, un técnico informático con antecedentes por abuso, que se presentaba como productor. Era el encargado de coordinar junto a otros miembros –que están siendo investigados por la justicia– los castings y las producciones fotográficas, marco en que se daban los excesos y se producía el registro del material erótico y pornográfico de las menores, el que más tarde habrían comercializado en internet a cambio de un beneficio económico. En relación a los pagos por las producciones, siempre aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de las jóvenes, los acusados los efectuaban a través de distintos canales: a cambio de dinero, de celulares, de ropa, zapatillas e incluso de útiles escolares, o la simple promesa del mejoramiento de la situación personal. Si alguna de las víctimas quería cortar con el vínculo, las cosas se ponían pesadas. Allí volvía a entrar en acción Ioselli, que –siempre desde las redes sociales– las amenazaba con "difundir" el material ya obtenido en las sesiones.

Al menos cuatro chicas, todas menores al momento en que fueron captadas por Ioselli y citadas por Favale, denunciaron los abusos ante la justicia. Una de ellas dijo haber sido violada por este último durante uno de los engañosos encuentros laborales y cuando ella tenía solo 16 años. Ioselli, Favale y una serie de fotos íntimas de famosas que terminaron con la extorsión a Susana Giménez Emmanuel Carlos Ioselli, de 24 años, "Camus", se convirtió en el primer hacker en llegar a un juicio oral en Argentina. Fue acusado en 2014 por la difusión de fotos privadas de famosas, entre ellas, la conductora Verónica Lozano, la actriz Fátima Florez y la cantante Coki Ramírez. En 2015 el Tribunal Oral en lo Criminal N°6 lo condenó por "Extorsión en concurso real con amenazas coactivas" a tres años de prisión en suspenso. Prácticamente no se volvió a saber de Ioselli hasta que en enero de este año su nombre, o su seudónimo, Camus Hacker, volvió a aparecer cuando se lo asoció a la extorsión que tuvo como blanco a Susana Giménez. La producción de la diva recibió a través de un periodista dos capturas de pantalla, del que sería un video íntimo de su nieta, Lucía Celasco, a cambio del cual se le pidieron 8 mil dólares para que no fuera divulgado. La respuesta fue una denuncia por extorsión ante la justicia.

Quien se comunicó con la producción de Susana fue el periodista Pablo Silva, que había recibido según dijo en aquel momento un llamado de "Camus" para decirle que tenía en su poder el material. Este último diría más tarde que también había oficiado de "nexo" de alguien más. "No sabía qué iban a hacer con los videos. Me habían dicho que le iban a decir a Susana para que no se filtren. Pero yo no estaba hablando de dinero y no tenía ninguna ganancia. Lo hice de ingenuidad, no sabía el fin que iba a tener", aseguró en un canal de televisión el supuesto hacker. Todo terminó con un allanamiento en la casa del tercer involucrado: Gastón Rubén Favale. Era la primera vez que el nombre de Ioselli y el de Favale coincidían en una misma causa judicial, hasta ahora.

En el operativo del 24 de enero de este año en casa de Favale, realizado por la Dirección Cibercrimen del Ministerio de Seguridad Bonaerense y la Comisaría VI de El Palomar, a partir de la orden de la Fiscal María Cecilia Corfield, titular de la UFI N° 15 de La Plata y el Juzgado de Garantías N° 2 platense, se secuestró gran cantidad de material que hacía sospechar de una actividad delictiva que iba mucho más allá de las amenazas por el material de Celasco: decenas de discos rígidos, pendrives y teléfonos, además de 164 CD con fotografías pornográficas, lencería y disfraces.

Fue ese operativo de enero pasado el que permitió dar con los primeros datos que hoy a la luz de las denuncias y de las detenciones, toman sentido en el rompecabezas de un delito aún mayor: la trata de menores. Ioselli y Favale son los primeros detenidos de una organización que tendría más involucrados, así como también más víctimas que todavía no se habrían animado a denunciar.

Fuente:Infobae

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