“Soy igual a mi Papa” Marta Fort

Sólo unos minutos habían transcurrido de las 23 del sábado 11 de mayo, mientras los 250 invitados aguardaban ansiosos en el Salón Molinos del Faena Arts Center —un espacio de 1500 metros cuadrados con pisos de Mármol de Carrara, ventanales de 9 metros y una plaza seca, que fue íntegramente decorado por Ramiro Arzuaga— la llegada de la homenajeada. Marta Carolina Fort, celebraba sus 15 y, como toda una diva, generó muchas expectativas. A último momento —y al mejor estilo de su papá— cambió de vestido y optó por el tercer modelo que le había diseñado Claudia Arce. Junto a cinco de sus más íntimas amigas ocuparon la Suite Presidencial del Faena para producirse y allí volver al terminar la celebración para tener su “Pijama Party”. Finalmente entró al salón donde fue recibida por sus incondicionales amores: su mellizo Felipe (15), su tutor Gustavo Martínez —ambos súper elegantes con trajes de Sastrería Gonzalez Exclusivo— y su niñera desde que nació, Marisa López.

 

No hubo lágrimas porque según “Feli”, su hermana: “Es fría y muy poco demostrativa. Ella es como una rock star porque le encanta vestirse de negro”, aunque sí mucha emoción. Durante casi un año habían planeado el gran festejo de esa noche. Querían que todo fuera como lo habría soñado Ricardo. Por eso ningún detalle quedó librado al azar.

Cuando el 23 de febrero de 2004 el heredero de un verdadero emporio del chocolate argentino recibía la noticia del nacimiento de sus dos hijos, sus ojos se llenaban de lágrimas de emoción y alegría por cumplir el mayor sueño de su vida y saber que nunca más volvería a estar solo. Sentimientos duplicados. Martu y Felipe le dieron el momento más feliz a Ricardo Aníbal Fort que había recurrido a la subrogación de un vientre, en los Estados Unidos, para cumplir su gran anhelo de ser padre.

 

El millonario heredero convertía en realidad todo lo que se proponía. Fue cantante, actor de teatro y televisión. Fue un personaje ostentoso, llamativo, fashionista y provocativo que hizo explotar los ratings de la tv y que vivió siempre a full, al límite, porque, según repetía en sus entrevistas, sabía que “no iba a llegar a viejo”.

 

El desenlace de su historia, digna de un guión hollywoodense, sorprendió a todos la mañana del 25 de noviembre de 2013 cuando falleció. Los mellizos sólo tenían 9 años entonces y quedaron al cuidado de su tutor, Gustavo Martínez, quien siempre, amorosamente, custodia sus sueños. “Mi segundo papá”, como lo llama Marta.

El mismo que la ayudó a organizar la gran fiesta de 15. Tal como lo hubiera querido Ricardo, “¡A lo grande!” Seis años transcurrieron desde aquel fatídico día en el que sus emblemáticas frases, sus inolvidables apariciones con Rolls Royce, pieles y joyas, y sus polémicas acciones cambiaron el rumbo del mundo fashion argentino.

En su honor, y como para marcar su presencia en la fiesta, apenas ingresaban al salón los invitados se encontraban con una de las clásicas frases de Ricardo en luces de neón, “¡Mamaaá cortaste todo, la loooz!”, para tomarse una foto junto a ella. “¡Ricardo está presente en cada detalle…!”, repitió Gustavo abrazado por los “dos hijos que me dio la vida”.

 

 

Marta, quien se define como “persona” ante todo y que repite que a sus 15 está aprendiendo, preocupándose por las causas justas como los derechos de los animales y su lucha feminista, finalmente se decidió por un vestido con más de 9 mil cristales bordados sobre 150 metros de tul de seda negro, que, a la hora del dancing cambió por un traje de tres piezas, en negro, que llevó con una botas de LED con plataforma de 25 centímetros, muy estilo Madonna, con top con tazas marcadas y mucha pedrería, también de Claudia Arce. Javier “El Chino” Alfonzo fue el encargado de peinarla y Daniel Di Franco, de maquillarla, mientras Benjamín Furland hizo las fotos de su gran producción.

Según ella misma confiesa, “Soy igual a mi papá. Soy su versión en chica”, por eso quiso todo lo mejor para esa velada. El menú, a cargo de la chef Marina Carluccio, tuvo opciones para vegetarianos y celìacos y para Mayores y Menores. Hubo Finger Food fríos como Carpaccio de lomo, mini tartas de peras con queso brie, hongos Paris rellenos, Niguiri crocante, marcarons de queso azul, salmón cocido a 40º, ahumado, quiche de puerros y conejo. También se sirvieron langostinos rebozados, nuggets de salmón rosado, buñuelos de cordero, empanadas de bondiola, de yacaré y de tofu. Arranccini de arroz, una estación de Mar&Nikkei peruano-japonesa, una italiana y un bandejeo de mini pastas caseras. Al final se ofreció una estación de carnes argentinas. Hubo una altísima “chocotorta” negra con cascada de flores en plateado, exquisiteces dulces y cajas de los chocolates de su papá. Pasadas las 3 se sirvieron mini burgers con papas fritas, café, trufas de chocolate y mini macarrons.

 

Marta fue educada con el valor de la verdad, según comenta entre sus amigas. Por eso dicen que nunca miente y que vive la diversidad sexual naturalmente. Asegura que la libertad fue la gran enseñanza que le dejó su padre que jamás les ocultó nada. Incluso, a los 9 años se enteraron que Gustavo había sido pareja de su padre. La cumpleañera contó que, aunque le da tristeza recordar a su papá, guarda en su memoria los viajes y la vorágine constante que vivió a su lado. Dicen que no se siente una rebelde pero que no tolera la imposición, ni las injusticias; ya que cree en la libertad y no le interesa cumplir con las reglas impuestas. A tal punto que declaró que cree en el “amor libre sin importar el sexo de las personas”.

Mientras entre los invitados especiales estuvieron su tío Eduardo con sus hijos, Virginia Gallardo con su novio Martín Rojas, Celeste Muriega (que bailó “El Anillo” de JLo) con su pareja Alejo Clérice, Sergio Berni con su esposa Agustina Propato y Morena —la hija de Nancy Dupláa y Pablo Echarri—. La gran ausente fue su abuela Marta, quien por problemas de salud no pudo asistir. Igual, la homenajeada dice que se ven no con demasiada frecuencia y que cuando se juntan ella le dice que debería cantar tangos. Sí mantiene una relación más estrecha con algunos de sus primos, como Tomás Fort —hijo de su tío Jorge—.

 

Confesando que cree en el amor libre y que tanto se podría enamorar de un chico como de una chica, "Martu"hoy no tiene pareja porque dice que no quiere complicarse la vida. Considerada una muy buena alumna, sus notas en el colegio jamás son más bajas de 7. Su futuro por ahora es incierto. Le gusta diseñar su ropa, aprendió a hacer cartas natales porque lee todo lo que puede de astrología y aunque no es de “matarse” en el gym bajó 10 kilos, con alimentación más sana y algo de deporte, como fútbol. Durante la fiesta hubo show de acróbatas aéreos, de King Of Night, baile con trajes de luces LED y robots gigantes, Drag Queens, el grupo Summerland, una imitación de Lady Gaga —a quien su padre amaba—, una tanda musical con temática invernal (se bajó la temperatura del salón) y nieve que caía del techo y toda la música del DJ Juan Pablo Amarante, como Lil Peep, Billie Ellish y Michael Jackson, algunos de sus preferidos.

 

Cuando el reloj marcaba las 6 de la mañana, la fiesta llegó a su fin en el salón. Aunque las chicas continuaron con una guerra de almohadones y pañuelos verdes (por la despenalización del aborto) en la suite del Faena.

“Martu” —tal como le gusta que la llamen—, quien durmió hasta hace poco con su muñeca de trapo “Titi”, que le había regalado su padre cuando era pequeña, es una fanática de las redes sociales. Tiene 300 mil seguidores en su Instagram. Quien repite reconocerse como “la versión femenina de Ricardo”, cuentan que no quiso souvenirs ni el tradicional vals. Sí encargó 6 mil rosas de Ecuador para los centros de mesas (eran 50 ramos a 6 mil dólares cada uno).

 

Una fiesta millonaria (aseguran que su costo total rondaría los 140 mil dólares, ya que en el lugar elegido ronda los 8 mil dólares por persona, más 400 mil pesos en pantallas, sumando vestidos, trajes, cotillón y todo lo que conformó la gran fiesta), al mejor estilo del recordado Ricardo Fort quien, sin ninguna duda, estaría orgulloso de sus hijos Marta y “Feli” —quien ama las redes sociales y dijo que cuando sea grande se pondrá al frente de la empresa chocolatera, luego de vivir en Miami, como lo hacía su papá—.

 

 

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