Laura Fernandez y Nico Cabre hablan sobre la intimidad de trabajar juntos y ser pareja

En el escenario del Lola Membrives desde el estreno de ayer a la noche son, Beto y la señorita López, los personajes de Departamento de soltero donde viven una historia de amor ambientada en 1960.  Nicolás Cabré y Laurita Fernández, dirigidos por Daniel Veronese, recrean la historia de la famosa película de Billy Wilder, con Jack Lemmon y Shirley MacLaine. Nico y Laurita se conocieron hace un año cuando coincidieron en el escenario de Sugar. El noviazgo comenzó poco después y ahora también les toca compartir romance de ficción.

 

-¿Cuáles son las ventajas y desventajas de trabajar siendo pareja?

Fernández: Por empezar, la confianza, y poder compartir más tiempo. Estamos contando una historia de amor y, esa verdad que necesitan los personajes, es un terreno ganado.

 

-La química está asegurada.

Fernández: Fue toda una decisión la de trabajar juntos y pusimos nuestras reglas para saber cuándo parar de hablar de trabajo. Pero bueno, después se rompen, es inevitable.

Cabré: Con Sugar no habíamos vivido la etapa de ensayos, y ahora sí. Es raro. Pero lo disfruto. Es difícil separar el trabajo de la realidad. Cuando en los ensayos nos tocaban las escenas de besos, no se los daba porque en los ensayos no se dan besos. Y cambiar el chip me costaba.

Fernández: Un día le dije al director que él no me quería besar.

Cabré: Lo lindo es cuando la tengo que mirar y ahí lo que sucede es imposible de actuar. Y siento que estoy en el lugar que quiero estar. También porque traigo a mi hija (Rufina, de 4 años, de su relación con China Suárez) que es mi compañerita. Ella tiene su camarín, interactúa con todos, parece la dueña. Estar rodeado de las personas que amo es hermoso.

Fernández: A mí me encantaba verlo ensayar. De pronto decía, “se me ocurrió tal cosa”.Y yo pensaba, ¿en qué momento se le ocurrió? Si estamos todo el día ocupados.

Cabré: Ella disfruta mucho del trabajo, mucho más que yo. Es una guerrera, está pensando todo el tiempo. Me encanta que sea así.

Fernández: Me gusta meterme en todo, en la producción, y él es el que me dice: hasta acá, basta.

Cabré: Es incansable, tiene un rigor con el trabajo que es admirable. A mí me pasa que, a veces estoy hablando todo el tiempo del trabajo, y a veces me gusta tirarme a tomar mate. Más veces disfruto del mate.

 

- Se complementan.

Fernández: Aunque diga que no, nos parecemos bastante en la forma de trabajar, somos muy profesionales, meticulosos, puntuales. A mí también me gusta disfrutar el momento del mate. si no parece que fuera una freakie.

 

-Llevan casi un año de relación. ¿Sienten menos presión del medio?

Fernández: Lo vivimos muy relajados desde el principio, nunca tuvo un halo de misterio nuestra relación.

Cabré: Si bien hay cosas de las que no hablo o no muestro, siempre tuve en claro con esta relación que no había nada que esconder. Siempre supimos lo que nos pasaba y nos pasa. Hay cosas de las que no hablo pero estoy feliz, estoy bien. Somos dos personas que se aman, que tratan de crecer y apoyarse mutuamente.

   

- La obra parece a medida de su historia de amor: una comedia romántica al estilo Hollywood.

Cabré: La historia es una comedia romántica, muy simple. Pero además de la risa, toca algunas teclas de dulzura que van a permitir que la gente se vaya del teatro con un mimo. Esta historia es un cuento muy visual, con un juego de pantallas, mappings y proyecciones que se trajeron desde afuera, bastante cinematográfico, y de una inversión enorme. Para mí es un orgullo ser parte de esta movida en la que los productores (Adrián Suar, Nacho Laviaguerre, Diego Romay y Gustavo Yankelevich) se hayan jugado en este momento tan difícil. Hay algo muy novedoso en la puesta en escena que nunca se vio acá.

Fernández: La gente siempre va al teatro predispuesta a emocionarse y nosotros queremos ofrecerles lo mejor porque sabemos el esfuerzo que implica hoy comprar una entrada.

 

-La historia, ambientada en los ‘60, tiene un trasfondo, el tema de la soledad en las grandes ciudades y como cada uno intenta arreglárselas con eso. Algo que sigue vigente.

Fernández: El personaje que hace Nico es alguien que busca todo el tiempo destacarse, que lo tengan en cuenta. Y finalmente se termina rindiendo a lo más básico que es el amor.

Cabré: Beto está perdido, pobrecito, está muy solo pero también porque por momentos es un goma y esa es la parte comedia que permite jugar con su torpeza. En la empresa, los que se aprovechan de él no son muy copados. Pero al final se tiene que hacer cargo de lo que le pasa.

   

-¿Es un poco naif?

Cabré: No tanto, tampoco es un ambicioso, le van pasando cosas pero lo único que quiere es que lo tengan en cuenta. No sabe cómo acercarse a la mujer que le gusta y lo van empujando un poco las circunstancias.

Fernández: El quiere pertenecer.

Cabré: Es una historia que habla de cosas sencillas que pueden identificar a muchos. A veces lo que es más simple es lo que menos vemos. El amor, la vida, son más simples de lo que pensamos pero lo terminamos complicando y embarullando. Hay un mensaje en todo esto que es el de ser buena persona. Eso que es lo más obvio, a veces por tenerlo tan cerca no lo vemos. Es un idioma que todos conocemos. A veces la urgencia te lo hace pasar por el costado pero está ahí. Es tocar esa cuerda que puede llegar a los demás. Como decía Alfredo Alcón, el actor más que contar experiencias, le hace sentir experiencias a los demás.

Fernández: Te podés identificar con cualquiera de los personajes. Me pareció una historia hermosa desde el principio y después, poniéndole el cuerpo, descubrimos lo profunda que es. Eso tan básico como hacer las cosas bien, estar bien con los demás. Y también hay temas, como el machismo que hace más de 50 años estaba mucho más naturalizado que ahora y fue un desafío contar cómo se vivía en ese momento.

   

-Fue hace relativamente poco tiempo pero en estos años pasó de todo.

Fernández: Es la generación de mis padres. Y hay mucho de eso, los temas musicales son re lindos, crean mucho clima también. Es una comedia que tiene algo muy conmovedor que está potenciado por esta propuesta visual que nunca se vio antes y te lleva en un viaje impresionante. Y eso requiere de mucho trabajo en equipo.

-Es reconstruir todo un mundo.

Cabré: Tal cual y eso te coloca en otra sintonía al segundo de empezar la historia. Esta obra es como una cajita de bombones. Yo creo que tendrían que esparcir aromatizador de chocolate en algún momento para completar todos los sentidos. Y todo eso es por respeto al público porque todos entendemos lo que implica hoy el valor de una salida y cada uno pone lo mejor de sí para que el espectador se vaya feliz de haber vivido esta experiencia.

 

 

La versión teatral de un filme emblemático

Departamento de soltero es la versión teatral del filme de Billy Wilder, que se filmó en 1960 con Jack Lemmon y Shirley MacLaine como protagonistas. El American Film Institute la incluyó entre las 100 mejores películas de todos los tiempos. Comedia romántica, ambientada en Nueva York, cuenta la historia de Beto, un empleado de una compañía de seguros, un solitario, que presta su casa a sus compañeros de trabajo (incluso su jefe) para que tengan encuentros con amantes. Una de esas mujeres es la ascensorista (en esta versión, recepcionista) que tiene un affaire con el jefe. Desilusionada, encuentra consuelo en Bud (Beto) y se enamoran.

 

Trato de aprender todo el iempo, de mejorar. No quiero repetirme y cuando te sentís muy cómodo, no repetirse es el gran desafio”, dice Nico Cabré. “Comedia es lo que más hago últimamente pero no sé si es lo que más me identifica Siempre trato de hacer las cosas que a mí más me diviertan y me hagan crecer”. Para Laurita Fernández, después de destacarse como bailarina y luego incursionar en la comedia musical, llega esta obra donde le toca de lleno la actuación. “Es un aprendizaje hermoso. En lo musical se priorizan otras cosas y acá las escenas requieren otra profundidad”, dice la actriz. “Fue fundamental la confianza del director, Daniel Veronese, y la mirada de Nico que está atento a todo y sus aportes son re grosos. El sabe transmitir lo que quiere o necesita en una escena. Y todo el equipo que es maravilloso”.

Fuente:Clarin

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