El mal momento de Ellen DeGeneres: denuncias por maltrato y rumores de separación

Si bien hasta hace poco era una de las personas más queridas de la televisión de los Estados Unidos, la comediante y conductora de TV Ellen DeGeneres está atravesando uno de los peores momentos de su carrera, luego de que se sumaran denuncias en su contra de invitados y trabajadores de su programa , además de una desafortunada comparación de su cuarentena con una cárcel y los rumores de un inminente divorcio.

Todo comenzó hace poco más de un mes, cuando la influencer de maquillaje Nikkie de Jager visitó el popular programa vespertino de DeGeneres. La youtuber , que tiene más de 13 millones de suscriptores, había sido noticia porque sorprendió a todos al revelar que era una mujer trans, obligada por el chantaje de alguien que quería dar detalles de su niñez. Muchos esperaban el encuentro con DeGeneres, quizá la mujer lesbiana más poderosa del mundo y una pionera de la diversidad en la televisión mundial. Sin embargo el segmento no se destacó de otras entrevistas y, cuando días más tarde la youtuber dio una nota en un canal danés, reveló que Ellen le negó el saludo al terminar el encuentro y que, si bien se sintió honrada de ser parte del ciclo, la experiencia fue fría y distante.

 

De inmediato, los seguidores de Nikkie volvieron a mirar el clip de la entrevista en YouTube y llenaron la sección de comentarios con observaciones sobre lo incómoda que estaba la influencer o lo decepcionada que se la veía. Ella luego contó que, si bien todos los invitados al show tienen un camarín con un baño privado, el de ella le fue designado a uno de los Jonas Brothers, así que no pudo usarlo.

"Tal vez fue demasiado inocente pensar que entraría a un set y me recibirían con papel picado dándome la bienvenida, pero me atendió un asistente cansado y de mal humor. Esperaba que fuera como ir a Disney, pero fue como entrar al campo de los Teletubbies a medianoche", puntualizó Nikkie .

   

Una imagen en caída libre

 

La imagen pública de DeGeneres parece estar en caída desde el año pasado cuando la conductora y su esposa acompañaron al expresidente de los Estados Unidos George W. Bush a un partido de los Cowboys de Dallas. Cuando la imagen de ellos juntos comenzó a circular en las redes sociales, muchos le recordaron que el exprimer mandatario propuso una enmienda constitucional para prohibir el matrimonio de personas de personas del mismo sexo, además de fomentar la guerra contra Iraq, que dejó miles de muertos.

"Soy amiga de George Bush. De hecho, soy amiga de muchas personas que no comparten mis creencias ni mis ideas. Creo que hemos olvidado que está bien que todos seamos diferentes", aseguró la conductora al empezar uno de sus programas, tras la polémica. Sin embargo, a pocos les convenció el argumento. Mark Ruffalo le escribió el siguiente tuit: "Perdón, hasta que George W. Bush sea llevado ante la justicia por los crímenes de la guerra de Irak, incluidas las torturas lideradas por los estadounidenses, las muertes y el desplazamiento de los iraquíes, y las profundas cicatrices, emocionales y de otro tipo, infligidas a nuestros militares que sirvieron a su locura, ni siquiera podemos comenzar a hablar de amabilidad".

 

 

Susan Sarandon se sumó al debate en redes y completó: "Sin entender realmente lo que se estaba discutiendo, DeGeneres enmarcó el debate simplemente desde el hecho de que ella fuera a un partido con alguien con opiniones diferentes y no con un hombre acusado en numerosas oportunidades de ser un criminal de guerra" .

Un mes más tarde, cuando la tormenta pública en su contra parecía haberse calmado, Dakota Johnson fue invitada al programa y DeGeneres, en cámara, le reclamó que no la había invitado a su fiesta de cumpleaños. Sin dejar de sonreír, pero con los ojos clavados en la conductora, la protagonista de 50 sombras de Grey le recordó que sí la había invitado, pero que ella no solo no había asistido sino que tampoco le había mandado un saludo. "Ellen basa sus chistes en mentiras y no es tan amable como parece", fue alguno de los comentarios que comenzaron a circular en las redes. El momento es realmente incómodo de ver y fue retirado del canal oficial de YouTube del ciclo, aunque de inmediato apareció en múltiples cuentas:

 

Y los problemas para DeGeneres no terminaron. Hace algunos días, en plena crisis por el coronavirus , las 30 personas que trabajan en su ciclo de TV denunciaron que el ciclo dejó de grabarse por el aislamiento social impuesto en el estado de California, pero que nadie de la producción ni de los estudios de Warner Bros. Television se comunicaron con ellos para explicarles qué sucedería con sus puestos y sus sueldos. El envío se realiza ahora desde la casa de Ellen, pero con otra productora y nadie estaba seguro de si cobraría regularmente su salario o si sólo se les pagará una parte.

La revista Variety, ajena a los escándalos mediáticos y muy reconocida por su seriedad en la industria, investigó el tema y comprobó que ni la conductora ni los productores ejecutivos se comunicaron con sus empleados, una práctica que está lejos de ser la norma en este tipo de ciclos. Jimmy Kimmel, por ejemplo, decidió pagarle de su bolsillo a todas las personas de su programa que no tenía contrato fijo y se aseguró que cada empleado recibiera su sueldo completo. Variety completó el artículo denunciando que el equipo que graba The Ellen Show en su casa no pertenece al sindicato de empleados de televisión y es una productora independiente.

   

Un traspié tras otro

 

Mientras sus compañeros de trabajo vivían con esa incertidumbre, DeGeneres cometió otro error al comenzar uno de sus ciclos hogareños diciendo: "Una de las cosas que aprendí de la cuarentena es que es como estar en la cárcel. Básicamente porque llevo puesta la misma ropa hace diez días y aquí todo el mundo es gay". Pero a nadie le hizo gracia el chiste, ya que ella vive en una mansión valuada en 50 millones de dólares en Beverly Hills, un contexto muy alejado a la realidad que se vive en las cárceles de los Estados Unidos . La abogada y activista por los derechos de las minorías Rebecca Kavanagh tuiteó una dura respuesta: "Hay personas muriendo de Covid 19 en las cárceles y Ellen se les ríe en la cara"

El escándalo fue tal que obligó a que los estudios Warner Bros. Television se comunicaran con los empleados con la noticia de que sólo recibirían el 40% de los haberes. Ese mismo día, en el programa desde su casa, DeGeneres aseguró que estaba ansiosa por regresar a su estudio porque extrañaba a todos. "A mi personal y equipo: ¡los amo! ¡los extraño! Lo mejor que puedo hacer para apoyarlos es mantener el programa en el aire", explicó. Pero nadie le creyó.

 

El último capítulo de estos días negros para la reputación de la conductora llegó de la mano de las redes sociales, con un hilo de Twitter en el que extrabajadores y colaboradores hablan del maltrato que vivieron en primera persona por parte de DeGeneres . El guionista Benjamin Siemon, por ejemplo, reveló que todos los que van a hablarle a su oficina deben antes mascar un chicle porque detesta el mal aliento y si cree que alguien huele mal lo obliga a volver a su casa a bañarse. A esas acusaciones se sumaron otras de personas que fueron de público a las grabaciones e incluso mozos y empleados de comercios. Muchas de estas denuncias son anónimas y difíciles de comprobar pero la cantidad de comentarios es tan grande que es difícil que Hollywood y los anunciantes miren para otro lado.

¿Será éste el fin del cariño que el público estadounidense tiene por la conductora y comediante? Parece ser difícil de predecir, pero queda claro que DeGeneres necesita encontrar una manera de limpiar y recuperar su imagen y desmentir trascendidos. Para colmo de males, algunos tabloides aseguran que su mujer, Portia De Rossi, estaría por pedirle el divorcio . Aunque recién estamos en abril, 2020 parece ser uno de los peores años para la rubia...

 

Para culminar con la serie de eventos desafortunados, los rumores de divorcio con Portia De Rossi se hicieron eco en los principales portales de la prensa del corazón cuando se habló de una ruptura que podría costarles al menos $ 400 millones de dólares.

¿Será el ocaso de su carrera? 

 

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